Como en otra entrada del blog que escribí sobre el amor, que podéis leer pinchado aquí, empiezo por las diferentes acepciones de esta poderosa palabra:
Amor definido según la RAE como:
Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
2.
Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
3.
Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
4.
Tendencia a la unión sexual.
¿Alguna vez os habéis planteado qué componente es el más destacado en vuestra relación de pareja?

A raíz de una consulta de APOL que contesté, quería rescatar este tema y escribir sobre la Teoría Triangular del Amor, del psicólogo Stenberg. En ésta se definen tres como los componentes fundamentales que determinan el amor sentido y percibido en una relación de pareja: intimidad, compromiso y pasión. Estos componentes son entendidos como vértices de un supuesto triángulo, la forma del triángulo muestra el equilibrio entre los tres componentes o la carga de cada uno de ellos en la relación de pareja. Un estudio basado en esta teoría, refleja que la satisfacción de pareja está influenciada de forma determinante por los ideales de pareja de cada uno de los miembros y por la percepción que cada uno tiene de la relación. Se producen interconexiones entre el triángulo real, los triángulos ideales de cada uno de los miembros y los triángulos percibidos por éstos.
¿Es vuestro triángulo real igual que el ideal? ¿Y los de vuestra pareja?
Ojalá que vuestra respuesta sea: ¡sí, iguales y perfectos todos! pero la experiencia me dice (tristemente) que la realidad suele imperar y suele ser imperfecta e irregular...

El análisis exhaustivo de estos componentes y de sus interacciones puede dar información muy útil; especialmente de cara a resolver problemas de pareja y diferencias entre las necesidades de cada miembro de la misma.
Pasada esa primera fase de enamoramiento llegan otras etapas muy diferentes a la primera: en ellas, las emociones pueden no tener tanto protagonismo y entran en juego otros componentes más racionales que son la base de una relación sana. Es en este punto cuando uno se puede dar cuenta de que la relación de pareja le satisface o que está con la persona equivocada. En esta última opción es cuando se decidirá lo qué se quiere: conformarse o cambiar.
Uno de mis psicólogos favoritos siempre dice: "En las relaciones de pareja, el 25% del éxito lo tiene el amor, el restante 75% es trabajo emocional".
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